Institución líder en el estudio multidisciplinario
 del Sistema  Nervioso

UNIVERSIDAD NACIONAL
AUTÓNOMA DE MÉXICO

UNIVERSIDAD NACIONAL
AUTÓNOMA DE MÉXICO

Institución líder en el estudio multidisciplinario
del Sistema  Nervioso

Del 2002 al 2022, del CNB a INB, celebrando 20 años del Instituto de Neurobiología de la UNAM.

Memorias de un interinato en el CNB (1999-2002). Dr. Manuel Salas A.

A fines de 2001 concurrieron varios eventos en nuestra dependencia como la terminación del segundo periodo como director del Dr. Mena, la rigurosa y minuciosa auditoría interna de la UNAM por el cambio de director, del secretario administrativo, el cierre del ejercicio presupuestal y su demora para solventar la siguiente administración, la revisión de la propuesta presentada a las autoridades universitarias para convertir al CNB en INB, y personalmente mi membresía como decano del consejo interno. Ante este panorama tan difícil, en el consejo interno por la salida del anterior director, sólo se hacían especulaciones de cómo, cuándo y quién sería el académico elegido para un interinato inminente de la dependencia. La ausencia obligada del Dr. Carlos Arámburo que fue secretario académico del CNB para atender asuntos personales, complicaba aún más la situación que vivíamos. Sobra decir que la más relevante de estas tareas era el proceso de conversión de Centro a Instituto que ya estaba en marcha, pero que parecía estar en segundo plano por la “borrasca” que prevalecía en la dependencia. La administración saliente mostraba gran inquietud, porque no había ninguna información del proceso a seguir por las autoridades universitarias para nombrar a un posible director, que incluso podría haber sido un académico de fuera del Centro con sus posibles repercusiones. Por otro lado, el consejo interno como órgano de consulta del director, no podía tomar el control de las actividades del CNB, puesto que no había director que lo presidiera.

A los pocos días de esta panorámica recibí una llamada del Coordinador de la Investigación Científica (CTIC) Dr. René Drucker, informándome que ya había hecho del conocimiento al Consejo Técnico de que por instrucciones del rector Juan Ramón de la Fuente, de acuerdo con la legislación universitaria (artículos 40 y 54-B del estatuto General de la UNAM), me designaban por ser el decano del consejo interno del CNB, la responsabilidad como director interino (no encargado de la dirección) por un tiempo que no excedería de 60 días hábiles (en realidad fueron 80 días). No hubo ninguna ceremonia especial para tomar el cargo, por lo cual entré de lleno a cumplir con esa gran responsabilidad con el apoyo del consejo interno, personal de la dirección, la secretaria de la coordinación, y el nuevo secretario administrativo. Sobra decir que no contaría con secretario académico para realizar y apoyar estas actividades. Así, el 26 de noviembre de 2001 varios días después de ser notificado por el Dr. Drucker, recibí el comunicado formal del rector De la Fuente para iniciar esta actividad. Previamente al IV y último informe de labores del Dr. Mena, su salud estaba quebrantada, así que me solicitó que yo lo presentara si era necesario, lo cual complicaba más la situación. Afortunadamente pudo presentar su informe con las felicitaciones del rector; el cual al final anunció que el CNB posiblemente pasaría a ser INB con mayores recursos y apoyo institucional.
Asimismo, que había nombrado al Dr. Manuel Salas como director interino, en tanto se iniciara el proceso para elegir a la persona que dirigiría esta dependencia. Al final del informe el rector expresó su “gran preocupación por las fragilidades de la economía nacional y mundial, razón por la cual tendríamos que contender con recursos sumamente limitados. Añadió que la ciencia que se hace en Querétaro es de buena factura y tiene reconocimiento internacional, aunque incipiente, pero es buena como toda la ciencia mexicana”.

De inmediato decidí contender con las demandas más urgentes ya que de otro modo las actividades del Centro se trastornarían seriamente. En relación con los procesos de entrega/recepción de la administración previa con la siguiente que iniciaron en noviembre de 2001, al terminar la auditoría se encontró un lamentable desencuentro en el ejercicio presupuestal, que demoró la instalación de la nueva secretaría administrativa hasta finales de noviembre de 2001 con la negociación del presupuesto, por lo que era difícil disponer de recursos aún para las actividades básicas, que se resolvió hasta el inicio del siguiente año. Hubo que cancelar la mayoría de los viajes al D. F., los viáticos y pasajes. En varias de las salidas obligadas al CTIC o reuniones de la Comisión dictaminadora, la gasolina, casetas de pago y los viáticos corrían por mi cuenta, aunque el coordinador sugería que ya no asistiera a las reuniones del consejo, a lo cual me opuse, pues era prioritaria la información que se ventilaba en ese órgano colegiado para el CNB. Con el apoyo del consejo interno continuamos con todos los procedimientos relacionados con las renovaciones de contrato, promociones, definitividades, asuntos particulares de investigadores, soporte institucional para ingresos extraordinarios, reuniones con la Comisión Dictaminadora en la Ciudad de México, permisos para diferentes actividades y los escasos apoyos para los congresos foráneos. A pesar de estas estrecheces en 2001 y 2002, los indicadores de la productividad científica del CNB no se mermaron como lo muestra el número total de publicaciones en revistas científicas (44 y 56), en el número total de capítulos en libros (12 y 11), al igual que la participación total en congresos científicos (83 y 110) y el número total de tesis de posgrado concluidas (19 y 30) (Arámburo, 2002).

Con respecto al seguimiento que se hizo durante este interinato para la presentación del proyecto completo de conversión de centro a instituto, su evaluación inició en 2001, ya que la dirección del CNB y el consejo interno en pleno inicialmente elaboraron el proyecto con los planes y programas de estudio en sus distintos niveles, infraestructura, vinculaciones, el posgrado y niveles, áreas del conocimiento neurobiológico incluidas, interacciones nacionales e internacionales, personal académico con el que se contaba, etcétera. Como proyecto ya se había presentado al CTIC y como tal se envió al Consejo Universitario, el cual lo delegó al Consejo Académico de Área de las Ciencias Biológicas, Químicas y de la Salud (CAABQYS) para su conocimiento y evaluación. En esta instancia, el proyecto fue inicialmente evaluado por las Comisiones permanentes de Planes y Programas de Estudio y de Planeación y Evaluación antes de llevarla al pleno del CAABQYS para su discusión y posible aprobación. Fue en esa etapa del proceso cuando como director interino tuve que hacer una presentación del proyecto en la reunión plenaria del Consejo de áreas coordinada por la Dra. Annie Pardo Semo en la CU. En lo general el proyecto tuvo una buena aceptación por los consejeros por su calidad en los niveles académicos, personal académico participante, áreas
emergentes del conocimiento de la función cerebral, infraestructura, vinculaciones, impactos y proyecciones para la educación superior en Querétaro con las cuales no se contaba. No obstante, surgieron preguntas y comentarios que a continuación menciono: a) explicar con más detalle las posibles vinculaciones académicas, nacionales e internacionales con las que se cuenta, las potenciales y en particular con las locales comunitarias; b) explicar los impactos de la educación superior en sus distintos niveles para los programas de posgrado que se presentan en la comunidad estudiantil estatales; c) ¿qué zonas del bajío aportarían estudiantes que ingresaran a los cursos, sobre todo intentando reducir la cuota de los provenientes de la Ciudad de México?; modificar o adecuar los planes de estudio periódicamente para tener una oferta novedosa, renovada y atractiva para la enseñanza en Neurobiología. La Dra. Patricia Ostrosky representante del Instituto de Investigaciones Biomédicas, hizo un comentario amplio y generoso del conocimiento de los integrantes del CNB, de su calidad académica y de sus capacidades sobradas para llevar con éxito el proyecto de Centro a Instituto, ya que los contenidos y propuestas que se incluían en el proyecto eran importantes para la descentralización de la educación superior en el país. Se aprobó el proyecto de transformación con las recomendaciones que se mencionaron. La siguiente fase del proceso fue presentar brevemente el proyecto ante la Comisión de trabajo Académico del Consejo Universitario. Al final solicitaron la aclaración de pequeños puntos e hicieron comentarios de la relevancia y del valor académico del proyecto para la descentralización de la UNAM. Terminada la sesión, se aprobó darle curso al proyecto hacia el pleno del Consejo Universitario, quien decidió por unanimidad aprobar la transformación del CNB a INB el 1 de abril de 2002 (reunión a la que asistió el representante del CNB, para abundar más en comentarios).

Otro evento relevante que promoví como responsable de los asuntos de la dirección del INB, a petición del Dr. René Drucker fue iniciar el proceso para designar al primer director del instituto (2 de abril de 2002), para lo cual se abrió una convocatoria para recibir las propuestas de los candidatos a la dirección y sus planes de trabajo, que fueron escuchados en su oportunidad por la comunidad del INB. De este proceso se envió al CTIC el listado de los candidatos, de los cuales se seleccionaron por el rector los doctores Carlos Arámburo de la Hoz, Raúl Paredes Guerrero y Manuel Salas Alvarado. Se escuchó a la comunidad del CNB y el resultado de la elección por la Junta de Gobierno de la UNAM fue en su momento del dominio de la academia del INB. Posteriormente, recibí una carta del rector De la Fuente agradeciéndome mi participación, en la vida académico-administrativa de la UNAM. Quizás esta información ayude a valorar lo que hoy tenemos y disfrutamos como INB